jueves, 30 de agosto de 2012

V

Gravedad (como fuerza de atracción) Emocional:

Creo fervientemente en una fuerza, es decir, una tácita presencia, abstracta, que escapa todo reconocimiento, que nos lleva a aquello más grande y cercano a lo que estemos ligados. Está probado científicamente que esa dichosa fuerza, o energía, se llama gravedad.
Si esta gravedad tiene un efecto físico sobre nuestro cuerpo, y nuestra compostura... ¿Por qué no debería de haber una gemela, escondida como la genuina, que se aplique a acontecimientos y situaciones emocionales?

Creo que la hay, y es una verdadera maldición.

Ven, cuando sucede algo espantosamente macabro, destructivo, tétrico, traumático o desastroso, en cualquier sentido posible, se genera un cuerpo. Se sedimenta y funda un cuerpo que es almacenado en el plano de nuestra memoria y corazón.
Los alrededores, casi tu sistema completo, te empujan y dan el puntapié para seguir adelante, con la concentración enfocada en todos los artilugios del querido pero distante futuro...
Pero algo lo impide...
La gravedad. La gravedad se lanza y te intercepta, con sus impalpables tentáculos, y te lleva hacia el cuerpo que pertenece... Cuando uno está perdido y/o desorientado, se ve obligado a volver al punto de referencia más seguro y cercano.
Eso hace la fuerza gravitacional emocional: Te fagocita hacia su centro, hacia el memorandum o setting de lo que fué la situación traumática que transformó tu vida en una paradoja en primer momento, y sólo, tan sólo el tiempo, puede ir degradando a ese cuerpo, y por ende, su arraigo gravitacional. 

Es un tanto de resignado someterse a esta teoría, y no quiero apuntar a que "uno simplemente no puede y está destinado a sufrir". Pero si, la realidad es, que hay una fuerza que te obliga a que esas situaciones que se transforman en un eficaz e instantáneo dolor de cabeza y de corazón, te absorban y te retraigan constantemente, inclusive cuando querés viajar al desconocido futuro.

La clave está en aceptar el pasado, saber enfrentarlo, y saber extraer todo lo mejor de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario