jueves, 30 de agosto de 2012

VI

Escuchando una banda llamada "Anillo de Pureza", me hallé ajenado en mi pieza, sólo, despojado de luces, despojado de vida.
El día de hoy tuve el placer de ver a mi mejor amiga, e invitarla a mi casa, para compartir algunas palabras.
Su pregunta: "¿podemos ser felices?" es lo que dió este repentino giro en mi, que ahora se apodera de mi ánimo, y estado, y poder de concentración.

Me pregunto, cuán arraigados estamos a nuestra sombra, cuán imposible es separarnos de ella y llenar una habitación con luz.

Pero es tarde, y no quiero encadenar tantos pensamientos, porque ya sé cómo termina esto.
Termina conmigo, sólo, a las 5 de la mañana, embebido en insomnio, fumando las crespas de mi alma.
Y realmente no quiero hacerlo, pero a veces es inevitable.
La virtud de poseer la pureza, y la inocencia, y manufacturarlos en una infancia perfecta...

En excesos, el agua simplemente se vuelca, se vuelca y baña su alrededor por error.

¿Cuál es el precio de volver atrás y comenzar de nuevo? Sólo me siento envejecer, y endurecer, y digerir sufrimiento, y cada pieza de dolor que fagocito, sólo se transforma en un invisible callo que cubre mi rostro, y mis facciones, y todo aquello que hoy, hace que mis sonrisas parezcan lo que realmente son:
Ficticias.

Veo grabaciones de ese entonces, y esa sonrisa llena y armoniosa, ese resumen sentimental en un gesto ocurrente, y pienso...

Y sólo puedo llorar.
por qué me hiciste esto, nunca lo sabré

V

Gravedad (como fuerza de atracción) Emocional:

Creo fervientemente en una fuerza, es decir, una tácita presencia, abstracta, que escapa todo reconocimiento, que nos lleva a aquello más grande y cercano a lo que estemos ligados. Está probado científicamente que esa dichosa fuerza, o energía, se llama gravedad.
Si esta gravedad tiene un efecto físico sobre nuestro cuerpo, y nuestra compostura... ¿Por qué no debería de haber una gemela, escondida como la genuina, que se aplique a acontecimientos y situaciones emocionales?

Creo que la hay, y es una verdadera maldición.

Ven, cuando sucede algo espantosamente macabro, destructivo, tétrico, traumático o desastroso, en cualquier sentido posible, se genera un cuerpo. Se sedimenta y funda un cuerpo que es almacenado en el plano de nuestra memoria y corazón.
Los alrededores, casi tu sistema completo, te empujan y dan el puntapié para seguir adelante, con la concentración enfocada en todos los artilugios del querido pero distante futuro...
Pero algo lo impide...
La gravedad. La gravedad se lanza y te intercepta, con sus impalpables tentáculos, y te lleva hacia el cuerpo que pertenece... Cuando uno está perdido y/o desorientado, se ve obligado a volver al punto de referencia más seguro y cercano.
Eso hace la fuerza gravitacional emocional: Te fagocita hacia su centro, hacia el memorandum o setting de lo que fué la situación traumática que transformó tu vida en una paradoja en primer momento, y sólo, tan sólo el tiempo, puede ir degradando a ese cuerpo, y por ende, su arraigo gravitacional. 

Es un tanto de resignado someterse a esta teoría, y no quiero apuntar a que "uno simplemente no puede y está destinado a sufrir". Pero si, la realidad es, que hay una fuerza que te obliga a que esas situaciones que se transforman en un eficaz e instantáneo dolor de cabeza y de corazón, te absorban y te retraigan constantemente, inclusive cuando querés viajar al desconocido futuro.

La clave está en aceptar el pasado, saber enfrentarlo, y saber extraer todo lo mejor de él.

lunes, 27 de agosto de 2012

IV

Un ataque de asma debajo el agua.
¿Cómo enseñarte todo lo que nadie quiso tomarse el tiempo de enseñarte en momentos de límites cuneiformes, arcaicos?
No quiero saber qué te llevó a tenerle fobia al blanco, pero es un color que alguna vez deberás vestir.
Entonces mirar las estrellas no va a servir de excusa, correr y patalear y golpear a Pablo tampoco te va a servir.
Nada te va a servir para ganarte mi confianza.
¡Porque no hay nada en qué confiar!
No comprendo a dónde buscás llegar con todo esto, me llamás la atención y morís por no hacerlo.
Y cada vez que te veo lejos de mi, me muero por dentro, porque me siento irreal.
Te necesito, confirmándome. Necesito tu realidad sustentando la mía.

Pero en realidad, no te necesito. Nada es indispensable, y en tus ojos puedo ver un reflejo esférico del compendio de parafernalia que me ayudaría a sobrellevar esta historia de legados y realidades vertientes, aún interconectadas.

Estoy triste porque nunca vamos a bañarnos en un río así, si seguimos de esta manera.
Yo estoy desmotivado, y vos desinteresado.

¿Hay alguna peor situación que esta? Me pregunto si podés responder, o siquiera si te importa de todos modos.

Sólo sé que todo lo que me rodea es gris, monótono, y vagamente animado. Nada vive, nada es real, nada es cálido. Sólo veo hielo tomando formas y formando corazones, y despachando soldados que aniquilan mi posible felicidad.

Y estoy cansado.

Y quiero dormir.

Y sé que no merezco esto.

viernes, 24 de agosto de 2012

III

Noches asi son tan poco extrañables.
Siempre terminan del mismo modo, yo y el vacío mirando por mis persianas, a la nada, al afuera, que contiene nada, que contiene cero.
Y aún así, en alguna palmera, supongo que estará descansando la razón de ser, esperando a ser encontrada, como si fuera algún tipo de profecía cristalizada.
¿Pero y si estoy equivocado?
¿Qué debemos hacer con todos esos niños que nacen en mi mente? O más importante, ¿qué he de hacer con el niño que alguna vez fui?
Este cuerpo me queda cada día más chico, siento como pica mi antebrazo en búsqueda de libertad espacial.
Y me muerdo los labios y me pregunto, "¿de qué sirve la vida si lo bueno puede simplemente desvanecerse?"
Hay momentos en los que siento que si tan sólo me pincharan con un alfiler, se deslizara uno de mis zapatos, prendiera una luz, presionara una tecla, parpadeara, podría terminar todo.
Hay momentos en los que me siento entrañablemente solo.
Hay momentos en los que no hay compañía, ni siquiera la falta de ella.
Hay momentos en los que me siento la personificación de la palabra "diferente" y/o "ajenado" al cubo,
y sólo llego a la conclusión de que...
Noches así son tan poco extrañables.

martes, 21 de agosto de 2012

II

Inmutable.
Inmutable el desayuno.
Inmutable la sábana.
Inmutable la forma que cobró tu silueta en mi memoria, y el fuego que alguna vez sentí.
Y es ineludible divagar pensando en la cadena de posibilidades que el futuro decidió evadir.
Pero soy un guerrero albino.
Busco la transparencia en el alma pura de aquellos que encierran aventuras en su interior,
y busco esa vulnerabilidad que se transforma en fortaleza, de modos un tanto auténticos y particulares.

Busco un diente de león que se mantenga firme e inminente en la brisa del desgaste,
el desgaste que nos otorga esta vida de una sociedad híbrida y caníbal.

No entiendo a los humanos, me gustaría ver más señoras tejiendo sin finalidad alguna, hombres pintando retratos de lo que creen percibir como realidad, y niños soñando con lo que realmente es hermoso de la vida.

A veces siento que suspiraré como un viejo cascarrabias por el resto de la eternidad.

Casi siempre me siento seguro de que no te voy a encontrar de ninguna manera, en este mundo, en este tiempo, en esta vida.

I

Suspiros matutinos que se transforman en asperezas vespertinas,
mis níveos cabellos me previenen de ver la realidad,
y a veces creo que es intencional.
A veces creo que es consciente.
Sólo sé que mis ágiles pies me llevan de un lado a otro,
como si estuviera en un constante trámite,
y debo estar distraído, porque si comienzo a pensar en la realidad,
muero.
El adorable calor del abrazo del que hizo la promesa es algo anhelado ya por mucho tiempo,
no sé hasta dónde partió, y supongo que ni me interesa.
Cada pensamiento es una aventura, y si pudiera expandir este mensaje por el mundo entero y sus pequeños cerebros, creo que haría un favor.
A veces estoy perdido debajo del escritorio, buscando la cordura que todos los demás quieren que herede.
Pero yo prometo que nunca seré humano. Me atemoriza demasiado y siento que voy a comenzar a portarme como un ser ineludiblemente destructivo, y arrogante, y detestable.

Estas son las mil palabras que no digo cuando parpadeo, esta es la aventura de evitar millones de posibles realidades alternativas con cada micro-movimiento que realizamos por segundo.
No imaginás cómo sobre-pienso. Antes solía tener una distracción, ahora sólo queda pensar.