lunes, 24 de marzo de 2014

XXX

Dicotomía en percepciones alejadas de la realidad común
des comunal.
Descomunal.
Inmundo, mundano, inmundo, mundano.
Alejado de toda noción de sociedad.
Repugnado eternamente por acontecimientos que no puedo detener.
Casi como si la historia ya estuviera escrita.
Casi como si yaciera completamente impotente y desnudo ante el gran violador.
Pero es cuasicómico como lo vi venir sin verlo venir.
Podría denominarse Déjâ Vu.
Podría nominarse de millones de maneras por millones de individuos.
Pero la sociedad es algo que ansío tan lejos de mi, encontrándome en su seno.
Es casi incomprendible, y me animo a decir que no deseo comprender.
Empero, el pálpito incrementa a medido que mis medidas en pasos disminuyen.
Y la misantropía se convierte en claustrofobia.
Y paralizados, inminentes, entumecidos, nos mecemos ante el verdugo, el violador.

El violador de nuestro motus propio.
El violador de nuestro libre albedrío.

¿Es que nadie puede comprender lo que yo quiero?
¿O ya estoy tan desgarrado que lo que quiero escapa definición alguna?

Rancidez o lunatismo, enrancimiento o putrefacción, mi mente es un caldo de cultivo.
¿Alguien querría trepar a mi hipotálamo a corroborar que todo esté bien?
















































































eso creí.

domingo, 23 de febrero de 2014

XXIX

Desdibujado,
perplejo,
etéreo,
níveo.

Sueño,
actúo,
acciono,
padezco.

Comprendo,
detengo,
supongo,
suspiro.

Planeo,
paneo,
deseo,
hago.

Vivo,
digo,
sigo,
vivo.

Intento,
promulgo,
batallo,
enemisto.

Beligerancia,
Acaudalada,
intermitente,
inconformidad.

Tristeza,
simpleza,
fijeza,
dislexia.

Sueño.
Sueño.
Sueño.
Me detengo.
Sueño.
Me detuve otra vez.

XXVIII

Pagaría por romper con un bate o un palo millones de piezas de porcelana en este momento, ver vidrios estallar, aprender a tocar la guitarra eléctrica, gritar al pasar de un tren de carga, dejar de comer por días, dormir en las posiciones más incómodas posibles, pasar días insultando personas que no tienen nada que ver con mis problemas, patear los grabadores de los inútiles que venden CDs de bachata y/o otros ritmos latinos en el tren aunque nadie les compre y todos los detesten, aprender a andar en bicicleta y dejar de tomar transportes públicos para dejar de llenarme tanto de odio, volver a la secundaria y ayudar a todos aquellos que están siendo atacados por homofóbicos, o aquellos que de su agrado humillan personas por cómo se ven y las marcan de por vida. Amaría poder dejar de tener que trabajar para poder abocarme de lleno en mis estudios, trabajaría por todas las neuronas que me faltaran o todo el tiempo necesario para poder estudiar 27 idiomas, me encantaría ver sonreír personas en la calle, y apreciar la vida que otros no tienen o perdieron o no pudieron llegar a vivir.

Pasar un tiempo en el medio de la nada

Obtener la paz parezco estar reservándome a través de mis impuestos y mis actos de buena fé.

Vivir con la tranquilidad de que nada inesperado totalmente negativo o absurdo podría suceder.

No tener ganas de verme enfermo constantemente, o debajo de mi peso, o tener ganas de morir, o ser tan auto-unitemático hablando de mis problemas todo el día. En especial cuando los mismos problemas se hallan tallados y tatuados en mi vida en un constante loop, produciendo los mismos dolores que conozco hace tantos años como si fuera la primera vez.

Apreciaría tener algo más de qué hablar pero en realidad mi vida se trata de lo que constantemente no puedo lograr.

Me apasiona la idea de un estricto cambio y un artefacto que detuviera el tiempo y me permitiera invertirlo de la manera más sabia posible.

Pero es más fácil publicar un estado y compartirlo con unas 270 personas a las que realmente no les importa y vivir amargado el resto de mis años.

¿O comenzar con el cambio ahora?

El problema es,
nunca me permití ser "egoísta". Ese adjetivo (des)calificativo que denota el interés y atención de una persona para consigo misma y sus proyectos como algo totalmente derrogativo.

Es por ese bagaje cultural que no me lo permito,
Esa imposición deificada en mi cabeza,
mi estricta idea de "familia" que tanto rige en mi una absoluta necesidad de formar una familia y "TENER UN FUTURO".

Hay tantas cuerdas de las que me quiero liberar,
tantas perspectivas que me encantaría modificar,
cosas que me encantaría hacer,
cosas que me agradaría no hacer,
cosas que podría haber hecho distinto,
pero es como sucedieron,
es como las hice,
y son las que me hacen hoy quien soy.

¿Arrepentimientos?
Ninguno.

Simplemente estoy aún muy disconforme con la parte del mundo que me tocó.

Estoy aún muy abnegado a aceptar que no podemos modificar todo lo que nos resulte agradable, totalmente resentido con la realidad cruel y la cantidad de pensamientos oscuros que rigen al ser humano.

Si tan sólo todo pudiera estar lleno de enceguecedora luz divina nunca perecedera que me bañara y me acostara sobre un trono de la razón y la razón benedicta.
Pero no puedo.
No quiero.
Soy un maldito ser humano, en un planeta arruinado por los seres humanos,
Donde nunca nada es claro,
Nunca nada es simple,
Nunca nada es fácil
Y nunca nada es justo.

sábado, 22 de febrero de 2014

XXVII

Episodios
que sufren
constante
repetición
constante.

Si dejás caer,
caés por siempre,
desvanecer.

Desvanecer y no creer.
No creer en los hechos.

Recordá.

Cruel.
Terriblemente cruel.
Y hostil.
E injusto.

Mordaz.
Porque tenés miedo.
Porque estás descuidado.
Porque te sentís vulnerable.

Cuidado.
Quiero seguir acá,
pero estás alejándome, alejándote.

Nada por seguir, nada por creer,
quedé desfallecido en el primer intento
de la conquista lunar de la luz
que rige y te da naturaleza
una vida y otra vida más,
y un corazón sensible no otorga.

No otorga.

No otorga.

No otorga.

Y se fué.