sábado, 27 de octubre de 2012

XV

Quince tazas de té debo tomar para realizar quince días de labor, para lograr erradicar quince traumas pasados de mi cabeza con quince posesiones nuevas, y esperar quince medidas de hora para luego sentirme feliz en quince situaciones nuevas nuevamente.
Quince años.
La identidad.
Quiero verte.
Pero no.
No quiero.
Estoy bien.
¿Qué necesidad de sumergirse en el pasado?
¿Me tengo que operar, sabías?
Ah, pero qué te importa si terminamos hace tiempo.
Bueno, si querés pasate por casa, creo que todavía tengo un par de cosas que te pertenecían,
como mi felicidad, y mi razón de ser...

¡No puedo creer que así solía pensar! Pero por favor, no te necesito, ni a vos ni a nadie.
Soy un ser humano con todas mis extremidades perfectamente contadas, y amígdalas demasiado grandes que me van a sacar.
Me da un poquito de miedo, pero quiero ser invencible.
Si me dejás lo hago.
Mentira, ya no significás nada para mi.

domingo, 7 de octubre de 2012

XIV

Todos y cada uno de tus poros abiertos para mi, dándome la bienvenida a la visita inesperada de esa planicie, de ese paraíso numinoso que, recubiertas por el velo de tu ropa, se escapaba tan a la ligera de mi.
No quiero ir a su cama, quiero ir a tus brazos.
Y él es sólo una diversión, una persona que hace muy bien las cosas que tiene que hacer, ni más ni menos.
Pero yo no debería estar haciendo esto. Yo no debería intentar probarme cómo son las cosas.
O qué era lo que León creía que necesitaba o quería, y buscaba en la entrepierna de cada uno que cruzaba.
Yo no quiero ser como León, yo no quiero ser como nadie.
Siempre supiste que soy genuino, y es lo que más te gusta de mi.
Y lo sigo siendo.
A veces pienso que soy tan poco para los demás. Mi imagen de mi mismo me tiene tan poco idealizado, parezco ser el villano de la obra cuando se trata de grandeza. Pero yo sé que es todo parte de mi corazón frágil, y de los remanentes de toda la destrucción que fué llevada a cabo dentro mío.
Pero ahora reposo en el parque de las ruinas con vos. Y se siente tanta paz como podríamos encontrar en aquel templo.
Siento que no debería sentir con tanta intensidad. No estoy preparado, y no estoy dispuesto. Quiero seguir cerrado, al menos un tiempo más. Quiero seguir cerrado...
Pero cada vez que te veo sonreír, y cada vez que te doy un abrazo, siento que quizás, sólo quizás, seas el único en un largo tiempo que me produzca esta sensación de... Realización.
¡Eso es! Me realizás.
Me hacés bien, me recordás a mi mismo cuando me olvidé de todo lo que solía componerme.
Y eso es duro, pero tu presencia es más dura aún.
Y tengo ganas de hacer todas tus cosas preferidas, sólo para pasar el rato con vos.
Por eso, no te vayas. Quedate. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

XIII

Húmedo y sucio, impregnado de mi mismo.
¿Qué sucedió esta vez, qué hice mal?
No lo sé, pero la sustancia divina se filtró, sin que yo la dejara.
No sé en qué momento del amanecer dancé de tal forma con los diminutos rayos de Sol que se asomaban, o como es que mis sábanas me sedujeron, pero asi fué.
Y ahora siento que he sido un muy mal chico.
"Liberate de tus prejuicios" me dijo él.
¿Qué se supone que significa eso? No creo que tenga que desnudarme y caminar por las calles...
¿O si?
La vida es tan confusa, como el humano, y su cuerpo, y su crecimiento.
Mi cuerpo está cada día más impredecible.
Estas sensaciones son como un nuevo juego para mi.
Y la verdad, me excita evitarte.
Y la verdad, me excita decirte que no, y al final terminar cediendo.
Por qué tuviste que llevarme de la mano a este mundo, no lo sé, y nunca lo sabré. Sólo sé que estoy acá ahora, y debo hacer algo al respecto.
La oscuridad ya no me da miedo, pero mis tobillos se sienten un poco débiles, y no quiero dejar que mi vida cese tan pronto.
Asi que voy a escribir pequeñas historias que me ayuden a racionalizar lo que sucede.
Todo lo que temíamos, mi amor, todo. Todo está sucediendo.
Todo.