miércoles, 3 de octubre de 2012

XIII

Húmedo y sucio, impregnado de mi mismo.
¿Qué sucedió esta vez, qué hice mal?
No lo sé, pero la sustancia divina se filtró, sin que yo la dejara.
No sé en qué momento del amanecer dancé de tal forma con los diminutos rayos de Sol que se asomaban, o como es que mis sábanas me sedujeron, pero asi fué.
Y ahora siento que he sido un muy mal chico.
"Liberate de tus prejuicios" me dijo él.
¿Qué se supone que significa eso? No creo que tenga que desnudarme y caminar por las calles...
¿O si?
La vida es tan confusa, como el humano, y su cuerpo, y su crecimiento.
Mi cuerpo está cada día más impredecible.
Estas sensaciones son como un nuevo juego para mi.
Y la verdad, me excita evitarte.
Y la verdad, me excita decirte que no, y al final terminar cediendo.
Por qué tuviste que llevarme de la mano a este mundo, no lo sé, y nunca lo sabré. Sólo sé que estoy acá ahora, y debo hacer algo al respecto.
La oscuridad ya no me da miedo, pero mis tobillos se sienten un poco débiles, y no quiero dejar que mi vida cese tan pronto.
Asi que voy a escribir pequeñas historias que me ayuden a racionalizar lo que sucede.
Todo lo que temíamos, mi amor, todo. Todo está sucediendo.
Todo.

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