martes, 1 de octubre de 2013

XXVI

Desnudez
Siniestra desnudez
¿qué te depara?
¿qué buscás en ella?
Desnudez,
siniestra desnudez que te aleja de mi.
Que te arranca de mi propia desnudez.
Desnudez de mente, la peor
la estancada, la viral,
la que queda congelada en el tiempo,
y nada podrá quitar.
Desnudez, inocencia.
¿Qué es lo que buscás en mi?
¿Es algo que siempre has tenido en tí?
Límites.
¿Qué es de lo que todos hablan?
¿Siquiera cobra relevancia?
¿Siquiera te resulta importante?

Dejar ir.
No dejes ir.
Simplemente, respirá.
Transpirá, y yo seguiré ahí.
Pero ahí estás, conteniendo tu respiración hace horas.
Sé que no estás muerto.
Nunca estuviste muerto para mi.

No quiero entender lo que no querés explicar.
No quiero escuchar lo que quieras explicar.
Pero quiero sentir la originalidad de lo que nunca fuiste,
de lo que nunca sentiste con nadie más.

Por eso no te creo, no te creo, no te creo, no te creo,
y yo transpiro,
y vos inmutable
el frío.
El frío.
Una piedra.
Una medida lunar.

Ya no sé qué pensar.
Las pruebas son culpas y las culpas son crimen.
Soledad el castigo, soledad en el pago,
soledad en estribos.

Te quiero cerca, te quiero lejos,
una armonía adolescente,
te escupo mientras te beso,
se siente bien, y te gusta,
y me gusta a mi también.

Por eso no te creo, no te creo, no te creo,
no te creo que acá querrás quedarte,
qué hay para ofrecerte de algo que nunca realmente está ahí,
un espejismo que esta noche te traerá fruta,
y mañana veneno?

No te creo, no te creo, no te creo,
no creés en vos mismo, por qué debería de yo hacerlo?
No te creo,
desnudez
Por desnudez
yo no te creo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

XXV

[AVISO: En los siguientes párrafos se describirá una situación con altas dosis de violencia y agresión familiar.]


Ella está enferma.
Ella vive en una burbuja.
Ella absorbe.
Absorbe información, absorbe ideas, absorbe lo que ve, absorbe a los que la rodean.
La otra cedió, pero yo no. Yo no me conformo con eso. Yo no voy a ser un residuo de todo lo que hicieron mal. No señor.
Quiero
Una
Vida
Normal.
No quiero más que eso. No quiero pedir permisos. No quiero irrumpir. No quiero violar privacidades.
Mi dignidad me precede, mi etiqueta, mi comportamiento.
Tengo un espíritu límpido. Pulcro.
Intachable.
No
Pueden
Venir
y
Limitarme.

¿Puedo huír? ¿Podemos huír?
¿Podemos pretender que no soy un adolescente más?
Es que, no lo soy. Y todos juran que no lo son. Y que es personal, y particular. Y todos hacen catarsis al respecto, y escriben en blogs, simulando complicación, profundidad, estableciendo un señuelo de esa manera al interés y atención ajenas.

Pero en este momento quiero estar sólo.
No quiero UNA palabra que invada mi mente.
Nadie entiende que NADIE siente.

Me siento alienado, y ajenado.

Quiero irme.
Quiero crecer.
¿Qué es tan difícil? ¿Qué es necesario? ¿Acoplarse al mundo del cemento?

Ella.
Ella adora la pantalla negra.
El espejo rectangular que todo perfecto lo hace.
Pero la deja ciega.
Y tan estúpida.
Ni un té puede calmarla por las noches, ni una reconciliación sexual con su marido podría traer su espíritu jovial de nuevo.
Hay tanto resentimiento, y miedo al juicio.
Pero yo no soy parte de eso. No quiero que me hagan parte de eso.
No quiero ser la maldita consecuencia de tus errores.
Entonces dejame ir. Dejame ser.
Dejame vivir.

Estás tan triste con tu vida que querés eso para todos.

Y la otra es igual a vos.
Pasito por pasito.

Qué cínica que es la ironía que rige este cubículo.
No te creo nada.
Ni vos te creés nada.
Tan sólo tenés miedo.
Pero no querés dejar entrar a nadie.
Porque sos tosca.
Y terca.
Y obstinada.

Quiero que me enseñes lo que es la paz.
La paz que nunca me diste.
Te quiero tan lejos como sea posible.
Quiero ser libre. No quiero ser un rejunte de los pedazos que se caen de lo que alguna vez fuiste.
Quiero que te vayas.
Quiero que me enseñes la paz.

viernes, 23 de agosto de 2013

XXIV

Prueba:

Definición:
  1. f. Examen o experimentación para comprobar el buen funcionamiento de alguna cosa o su adecuación a un determinado fin.
  2. Demostración de la verdad de alguna cosa,o de su existencia.
  3. Razón o argumento con que se demuestra la verdad o falsedad de una cosa.
  4. Indicio,muestra que se da de una cosa.
  5. Examen para demostrar conocimientos o aptitudes.
  6. Situación triste o difícil.
  7. Análisis médico.
  8. Degustación de un alimento o una bebida.
  9. Parte pequeña o muestra de un todo que se analiza para comprobar su calidad.
  10. mat. Operación que se ejecuta para averiguar la exactitud de otra ya hecha.
  11. impr. Muestra de la composición tipográfica que se saca para corregir las erratas que tiene.
  12. Competición deportiva.
Sinonimia:
  • ensayo, tanteo, tentativa, verificación, comprobación, examen, estudio, contraste, cata
  • demostración, argumento, testimonio, motivo, fundamento, razón, justificación, señal, indicio
  • pena, sufrimiento, amargura, dolor, infortunio, trago, cáliz

Etimología:

del latín: "Probus" = "Bueno, honrado, que te puedes fiar de él"


Cogniscitivamente hablando, está más que entendido y comprendido...
Empíricamente hablando, puedo llegar a ciertas conclusiones, debido a mi estado actual:

Una prueba es un momento de duración inesperada e indefinida. Asimismo, este exacto momento en cuestión, es un momento de dudas. Las dudas igualan al miedo, a la desconfianza, a la balanza desbalanceada conceptual que se halla en nuestros sentidos.

¿Qué es probar? ¿Cuándo probamos?
¿Somos conscientes de la información que absorbemos en constancia? ¿En estancia?

Por medio de las definiciones, y su yuxtaposición, o inclusive, super-imposición, es un momento u objeto de matiz deprimente, taciturno, de dificultad extrema, y de vasta visceralidad, ya que su marco, su suceso, indica un grave espacio entre un "antes" y un "después".
Es un crecimiento.

¿Qué querés probar? ¿Qué querés probar?

En primer sentido, ¿qué querrás conocer? Qué, de todo lo que se haya en lo desconocido, ¿es aquello que quieres acoplar a tu conjunto de conocimientos?

En segunda instancia: ¿Qué estás buscando sustentar? Esa prueba debe tener una intencionalidad, un significado, un fin.

¿Qué buscás?

Una prueba, es una búsqueda.
Es una búsqueda de la verdad.
Y los libros no dicen eso.

¿Cogito ergo sum?

Yo creo que non. 

Sentïre ergo sapere, sapere aedem cogito, cogito ergo sum.

lunes, 19 de agosto de 2013

XXIII

¿Quién soy?

Un cúmulo de energía biológicamente reciclada y reorganizada.
Soy el peso de mis recuerdos.
Soy el restante de un mar de ecuaciones sin resolución.
Soy la ausencia de todo lo perdido, de todo lo intentado pero fallado.
Soy la escoria de una serie de decisiones.

Pero acá estoy. Soy un complejo de materia prima. Soy un cuerpo a punto de tallar.
Soy un alpinista insaciable.
Soy el guardia de una entrada no frecuentada.
Soy la antítesis de la relevancia social, aunque a veces me cueste.
Y el corazón de lo que valientemente heredamos, lo quemo hasta hacerlo cenizas.
Pues en lugar de un mar veo un oceáno, y no sé llamar las cosas por sus respectivos nombres.
Y en la sombra de los segundos que de todo hacen menos cesar, hay un irrefrenable sentido de lástima auto-proclamada, y sollozos.
Pues quiero cambiar esto.
Quiero desahogar todo lo que me hace humano y mundano.
Quiero quedarme con lo mejor de mi.

¿Es eso posible?

martes, 9 de julio de 2013

XXII

Los días son pesados sólo una vez que pasaron, y los dejo atrás.
Igual miento de una manera descarada, el único que dejan atrás es a mi.
Siento un peso sobre mi cuerpo, una prisión en mi pecho, que sólo se asemeja a la sociofobia y a la paranoia de grados altísimos.
No entiendo en qué lugar del mundo, de mi mundo, estoy situado.
No entiendo realmente, bien, correctamente, qué es lo que quiero.
Siento que hay un pasado y un presente que me desgarro por segmentar y separar.
Pero nadie más lo ve.
La importancia queda en los sollozos más breves del día, perdidos en las pequeñas ondas del café, si es que hay uno, en las pequeñas migas de las tostadas, si es que ya no fueron barridas cuando yo quedé congelado pensando, y sobre-pensando, en todo esto.
Siento que carezco de motivación, siento que carezco de estímulos, o quizá, tan simplemente quizá, iniciativa.
Ya no siento ese fluír natural que tanto me sorprendía y hacía de mis días momentos únicos.
Siento tan sólo una cuenta regresiva.
¿A qué?
A nada.
Nada me sorprende.
Nada me provee de disfrute.
(Al menos no del suficiente).
Y mientras me vacío de a poco, mientras la creatividad se agota, mientras que ya no encuentro lágrimas que llenen mi ambiente emocional, me siento seco.
Siento que necesito un gran, gran, gran cambio.
Siento que necesito alejarme de todo.
Siento que necesito quedarme mudo.
Siento que no quiero volver atrás, si no zambullirme al futuro en la dirección correcta.
Pero no sé cuál es, no sé cuál es.
Y otra vez me quedo pensando.
Necesito exiliarme y actuar.
Necesito dejar todas estas malas costumbres heredadas de mi progenitora sin pedirle permiso.
Ojalá la encierren, y ojalá me encuentre.
Mirá, respirá.
Todo va a estar bien cuando quieras que esté bien.
¿Auto-ayuda?
No nos mintamos.

domingo, 19 de mayo de 2013

XXI

¿Cómo deseamos morir?
Realmente no es un dato de importancia, está fuera de nuestro control.
Esperá... ¿Qué?
¡Es mi vida!
Yo quiero tener control sobre mi muerte... ¿No es lo normal?
No, más allá de eso.
No entiendo cómo hay cierta gente viva. Pero viven. Y están observando. Y están al acecho, constantemente, sin parpadear.
Es imposible no verme trasojado, acongojado. Me siento hético, a punto de desequilibrarme y desmembrarme en pedazos.
Nada tiene sentido a veces. No hay nada que llame mi atención en este mundo, por momentos. Quiero tomar riesgos y chances y sorprenderme y sorprenderlos. ¡Pero nadie quiere!
Así que supongo que me deprimiré como suelo hacer, en mi cuarto de dos por dos donde tengo todo lo que quiero, y que nunca me abandona.

La gente, la gente es tan curiosa.
A veces pueden crear su invención preferida, que destruyó todas sus anteriores invenciones.
Pero no, recuerdan el pasado cuando su situación actual no es lo suficientemente buena. Qué tal en los buenos momentos, ¿Por qué no recordar en ese momento?
¡Te atrapé!
Dejá de retorcerte en melancolía. No lográs nada más que dar lástima. Nada más.
Y bueno, podés creer lo que quieras creer. Pero vivís en un mundo con gente. Podés realmente quererla, o podés manipularla, pero en el final, estás viviendo y respirando al lado de toda una generación de seres que poseen, más o menos, los mismos exactos miembros que vos.

Y seguramente, alguien en esa gran manada de seres humanos que tanto considerás diferente y salvaje, alguien ya pensó todo esto, de tal manera que llegó a conclusiones aún más desarrolladas.

Dejá
de
perder
el
tiempo.
El tiempo vuela, Amy. Y lo sabés muy bien.

jueves, 28 de marzo de 2013

XX

Discúlpenme si me siento un poco perdido. Si realizo acciones indebidas. Si mis pensamientos son paganos. Si mis ganas se consumen en el tiempo. Si de repente nada tiene sentido. Si la soledad consume cada célula en mi cuerpo. Si el viento se vuelve calamidad en mi cabello. Si el mañana es un imparable ayer. Si cada canción me recuerda a lo mismo. Si mi cuerpo se cae a pedazos. Si el tiempo sólo compone una erosión...
Pero es que no puedo. El malestar es muy grande. Siento tristeza, y siento pena, y siento un bagaje físico-sentimental, acumulado y cuyo epicentro sería mi nuca.
Siento que a veces mi cuerpo me traiciona... Siento que el tiempo vuela, y que de algún modo espera que yo también lo haga.
Pero estoy anonadado porque mis pensamientos son lentos, y de repente horas ya pasaron.
No me acostumbro a este mundo, a esta vida. No me acostumbro a las presiones, y a las corridas...
¿Qué hay detrás de todo eso? Si siempre me deprimo de todos modos...
Soy un ser dramático en constante catarsis de algo que ni siquiera está ahí, hablamos de un faltante.
Es eso, verdad...
Las cosas eran más amenas cuando no estaba sólo...
Pero por alguna razón fui encargado con este propósito de abundancia de vacío, y de controversias constantes...
Realmente no quiero esto para mi, pero nadie puede saberlo.
Debo ser un orgulloso de la vida que lo tiene todo, y que puede con todo...
Pero a veces mi humanidad toma el control, y se nota en plena superficie.
Duele.
Duele la soledad.
Duele la incomprensión.
Duelen las miradas.
Duele la ausencia.
Duele la indiferencia.
Pero si hay algo que creo que duele en extrema absolución, es la dificultad en dejar ir.
Lo dije.
No puedo dejar ir. Me cuesta sentirme dejado atrás.
Por eso soy yo el que lo hace.
Y por eso soy yo el que se cierra.

sábado, 12 de enero de 2013

XIX

Es, en realidad, lo que más temo, todo eso que ya salivé, que ya llevé a la pre-concepción de su gusto y su obtención, que todavía no viene, que todavía no está.
Y se esconde en las hojas, y se esconde en las esquinas como en el medio de un jueguillo infantil.
Pero realmente, no depende de mi obligar su ocurrencia, o su encuentro con mi triste realidad.
Me toca vivir esto, y me toca realizar un esfuerzo sobre-humano por hacer de un vacío un tanque de fructificación.
Es difícil, pero no imposible.
Quiero escuchar una guitarra vespertina a orillas de un prado que no tenga sentido pero al mismo tiempo lo sea todo para mi; y pensar en todo, y no pensar en nada, y pasmar tantas cosas en un papel que tengo miedo de olvidar.
Pero todavía no sucedieron, y quiero que me sorprendan, y que me agarren indefenso, pero cómo es eso posible si yo ya armé todo el pre-concepto en mi cabeza.
Mi humanidad me obstaculiza tanto.
A veces quiero ser un alma sin un cuerpo.
Ahora quiero descansar.