¿Cómo deseamos morir?
Realmente no es un dato de importancia, está fuera de nuestro control.
Esperá... ¿Qué?
¡Es mi vida!
Yo quiero tener control sobre mi muerte... ¿No es lo normal?
No, más allá de eso.
No entiendo cómo hay cierta gente viva. Pero viven. Y están observando. Y están al acecho, constantemente, sin parpadear.
Es imposible no verme trasojado, acongojado. Me siento hético, a punto de desequilibrarme y desmembrarme en pedazos.
Nada tiene sentido a veces. No hay nada que llame mi atención en este mundo, por momentos. Quiero tomar riesgos y chances y sorprenderme y sorprenderlos. ¡Pero nadie quiere!
Así que supongo que me deprimiré como suelo hacer, en mi cuarto de dos por dos donde tengo todo lo que quiero, y que nunca me abandona.
La gente, la gente es tan curiosa.
A veces pueden crear su invención preferida, que destruyó todas sus anteriores invenciones.
Pero no, recuerdan el pasado cuando su situación actual no es lo suficientemente buena. Qué tal en los buenos momentos, ¿Por qué no recordar en ese momento?
¡Te atrapé!
Dejá de retorcerte en melancolía. No lográs nada más que dar lástima. Nada más.
Y bueno, podés creer lo que quieras creer. Pero vivís en un mundo con gente. Podés realmente quererla, o podés manipularla, pero en el final, estás viviendo y respirando al lado de toda una generación de seres que poseen, más o menos, los mismos exactos miembros que vos.
Y seguramente, alguien en esa gran manada de seres humanos que tanto considerás diferente y salvaje, alguien ya pensó todo esto, de tal manera que llegó a conclusiones aún más desarrolladas.
Dejá
de
perder
el
tiempo.
El tiempo vuela, Amy. Y lo sabés muy bien.
Realmente no es un dato de importancia, está fuera de nuestro control.
Esperá... ¿Qué?
¡Es mi vida!
Yo quiero tener control sobre mi muerte... ¿No es lo normal?
No, más allá de eso.
No entiendo cómo hay cierta gente viva. Pero viven. Y están observando. Y están al acecho, constantemente, sin parpadear.
Es imposible no verme trasojado, acongojado. Me siento hético, a punto de desequilibrarme y desmembrarme en pedazos.
Nada tiene sentido a veces. No hay nada que llame mi atención en este mundo, por momentos. Quiero tomar riesgos y chances y sorprenderme y sorprenderlos. ¡Pero nadie quiere!
Así que supongo que me deprimiré como suelo hacer, en mi cuarto de dos por dos donde tengo todo lo que quiero, y que nunca me abandona.
La gente, la gente es tan curiosa.
A veces pueden crear su invención preferida, que destruyó todas sus anteriores invenciones.
Pero no, recuerdan el pasado cuando su situación actual no es lo suficientemente buena. Qué tal en los buenos momentos, ¿Por qué no recordar en ese momento?
¡Te atrapé!
Dejá de retorcerte en melancolía. No lográs nada más que dar lástima. Nada más.
Y bueno, podés creer lo que quieras creer. Pero vivís en un mundo con gente. Podés realmente quererla, o podés manipularla, pero en el final, estás viviendo y respirando al lado de toda una generación de seres que poseen, más o menos, los mismos exactos miembros que vos.
Y seguramente, alguien en esa gran manada de seres humanos que tanto considerás diferente y salvaje, alguien ya pensó todo esto, de tal manera que llegó a conclusiones aún más desarrolladas.
Dejá
de
perder
el
tiempo.
El tiempo vuela, Amy. Y lo sabés muy bien.