Un ataque de asma debajo el agua.
¿Cómo enseñarte todo lo que nadie quiso tomarse el tiempo de enseñarte en momentos de límites cuneiformes, arcaicos?
No quiero saber qué te llevó a tenerle fobia al blanco, pero es un color que alguna vez deberás vestir.
Entonces mirar las estrellas no va a servir de excusa, correr y patalear y golpear a Pablo tampoco te va a servir.
Nada te va a servir para ganarte mi confianza.
¡Porque no hay nada en qué confiar!
No comprendo a dónde buscás llegar con todo esto, me llamás la atención y morís por no hacerlo.
Y cada vez que te veo lejos de mi, me muero por dentro, porque me siento irreal.
Te necesito, confirmándome. Necesito tu realidad sustentando la mía.
Pero en realidad, no te necesito. Nada es indispensable, y en tus ojos puedo ver un reflejo esférico del compendio de parafernalia que me ayudaría a sobrellevar esta historia de legados y realidades vertientes, aún interconectadas.
Estoy triste porque nunca vamos a bañarnos en un río así, si seguimos de esta manera.
Yo estoy desmotivado, y vos desinteresado.
¿Hay alguna peor situación que esta? Me pregunto si podés responder, o siquiera si te importa de todos modos.
Sólo sé que todo lo que me rodea es gris, monótono, y vagamente animado. Nada vive, nada es real, nada es cálido. Sólo veo hielo tomando formas y formando corazones, y despachando soldados que aniquilan mi posible felicidad.
Y estoy cansado.
Y quiero dormir.
Y sé que no merezco esto.
¿Cómo enseñarte todo lo que nadie quiso tomarse el tiempo de enseñarte en momentos de límites cuneiformes, arcaicos?
No quiero saber qué te llevó a tenerle fobia al blanco, pero es un color que alguna vez deberás vestir.
Entonces mirar las estrellas no va a servir de excusa, correr y patalear y golpear a Pablo tampoco te va a servir.
Nada te va a servir para ganarte mi confianza.
¡Porque no hay nada en qué confiar!
No comprendo a dónde buscás llegar con todo esto, me llamás la atención y morís por no hacerlo.
Y cada vez que te veo lejos de mi, me muero por dentro, porque me siento irreal.
Te necesito, confirmándome. Necesito tu realidad sustentando la mía.
Pero en realidad, no te necesito. Nada es indispensable, y en tus ojos puedo ver un reflejo esférico del compendio de parafernalia que me ayudaría a sobrellevar esta historia de legados y realidades vertientes, aún interconectadas.
Estoy triste porque nunca vamos a bañarnos en un río así, si seguimos de esta manera.
Yo estoy desmotivado, y vos desinteresado.
¿Hay alguna peor situación que esta? Me pregunto si podés responder, o siquiera si te importa de todos modos.
Sólo sé que todo lo que me rodea es gris, monótono, y vagamente animado. Nada vive, nada es real, nada es cálido. Sólo veo hielo tomando formas y formando corazones, y despachando soldados que aniquilan mi posible felicidad.
Y estoy cansado.
Y quiero dormir.
Y sé que no merezco esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario