miércoles, 19 de diciembre de 2012

XVII

Dicen que de las crisis se obtienen las mejores invenciones, y las mejores ideas.
Este conjunto de días, este conjunto de historias, este legado espacio-temporal... Este año fué el año de una de mis batallas más importantes...
Mi primer batalla contra el miedo. Mi primer batalla contra la fría soledad.
Y estoy más vivo que nunca, y siento que puedo embestir contra todo...
Hay palabras santas en mi cabeza que me iluminan diciendo "Lo peor ya sucedió, nada puede sucederte."
Yo soy el dueño de mi vida, y de la dirección en la cual quiero enfocarla... Soy el dueño de mis destinos, y soy el dueño de este cuerpo, que contiene cada uno de los legados que dejó mi historia en mi.
Yo soy todo lo que tengo, este cuerpo que embotella mi alma y le da los medios para materializar aquello que veo todos los días, y que contemplo, con mucho amor, con mucho brillo...
Porque cuando nada parece tener sentido, soy yo el que tiene la pluma en la mano para decidirlo, para asignarlo.
Entonces decidí que nada puede superarme, y que nada puede limitarme. Nada puede reprimirme, y nada puede designarme.
Soy un hombre de libre albedrío más infinito que nunca, y siento estas ganas de llevar a un plano homogénico mis aspectos empíricos, racionales, e innatos, y deseo hacer de mi vida una historia cinemática donde la belleza prevalezca...
Quiero transformar todo en belleza.
Quiero grandiosidad, una vida magna.
Quiero orgullo en mis acciones, y en mis resultados, y en mis victorias.
Quiero desarraigarme de todo lo que pueda consolidar un prejuicio, un preconcepto, una valorización temprana y errónea de lo que sea.
Siento ganas de mirar el Sol y perderme en mi, y encontrarme miles de veces.
Porque estoy vivo.

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